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lunes, 9 de junio de 2014

Inteligentemente malcriados


Es muy importante que los niños de hoy hablen inglés, francés, italiano y mandarín. Que hagan natación, equitación y ballet. Pero muchas veces se nos olvida que lo más importante es que sean buenos seres humanos.  En el imperioso afán de hacer niños competitivos para el futuro estamos criando y creando unas generaciones monstruosas obsesivas con el éxito a corto, mediano y largo plazo, dispuestos a pasar por encima de quien sea necesario para poder cumplir con los objetivos que muchas veces son impuestos por nosotros y no tienen nada que ver con nuestros hijos.

Lo más difícil y agotador de la maternidad y paternidad es educar. A veces después de un día eterno de lucha por no malcriar a mis hijos quisiera unas vacaciones donde pueda delegar esa tarea. Lo más fácil es consentir los caprichos y negociar las pataletas con regalos, pero eso no tiene mucho sentido. Hace algunos días mi hijo mayor llegó histérico del colegio porque estaba cansado, lo cual puedo entender porque se había levantado a las 4:30am a jugar con el hermano y estudió durante ocho horas, por lo tanto es normal sentirse agotado pero no tiene ningún derecho a ser grosero. No quiso saludar al señor que abre la puerta del conjunto, entonces me quedé parada y hasta que no se devolvió y saludó bien no di un paso. Como es lógico ya no solo estaba bravo sino trinaba de la ira, pero poco me afana su ira y odio momentáneo y pasajero, me preocupa más su grosería y falta de respeto a futuro.

Vivimos disculpando la grosería de nuestros hijos: hoy no quiere saludar porque venía profundo y se acaba de despertar, porque le está saliendo un diente, porque lleva ocho días con gripa, o porque acaba  de nacer el hermano. No podemos consentir la grosería de nuestros hijos hoy y mañana exigirles que sean adultos amables. Si no es hoy cuándo los vamos a educar? No creo que lo logremos cuando se conviertan en adolescentes sabiondos, indiferentes y poco agradecidos con lo que los rodea. No creo que si hoy no tienen límites y son capaces de respetar al otro, mañana puedan ser solidarios.

Debemos encontrar un punto medio donde les exijamos de acuerdo a su edad, con pocos discursos que se van volviendo cada vez más elaborados y mucho ejemplo. Un domingo desayunando en un restaurante dos niños estaban jugando y el más grande le pegó a otro. La mamá del agredido con bastante inmadurez, desde mi punto de vista y un exceso de pucheros, fue a darle quejas a los papás del agresor. Estos con mucha calma llamaron a su hijo e hicieron que fuera a pedir disculpas por lo que había hecho. El agresor minutos después le decía al papá que lo odiaba y que era lo peor del mundo. El papá sonreía con la satisfacción del deber cumplido. Ese niño seguramente a los tres días le pegará  a otro, pero sabe que tiene que asumir las consecuencias de sus actos y no puede hacer trampa y escaparse. Evitar que nuestros hijos les peguen a otros es una tarea imposible, hacer que asuman lo que hicieron es una tarea ineludible.
Desde que nuestros hijos son pequeños hemos tratado de insistirles que no están solos en el mundo y tampoco son el centro del universo. No creo que la infancia consista en hacer lo que quieran con la disculpa de que son niños. No creo que un niño que grita, bota la comida y corre desesperadamente en un restaurante esté vivenciando el libre desarrollo de la personalidad.  Tiene que entender que la gente que lo rodea merece respeto, que en el parque se puede correr y gritar con todas las ganas posibles y ahí lo vamos a acompañar. En la teoría todo es muy fácil, en la práctica a pesar de mucha insistencia siguen siendo niños que se revelan y constantemente nos están probando, pero en algún momento y el día menos pensado nuestros hijos nos sorprenden y son capaces de dejar de pensar sólo en ellos mismos.
 

2 comentarios:

  1. Totalmente de acuerdo. Soy maestra de preescolar, y vivo todos los días educando y enseñando sobre el respeto, los demás y las "formas" de convivir. ¡Que blog tan lindo! gracias por compartir!

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    1. Gracias Mónica, debes saber bastante del tema. El trabajo que ustedes hacen es admirable e importantisimo

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