Es muy
importante que los niños de hoy hablen inglés, francés, italiano y mandarín.
Que hagan natación, equitación y ballet. Pero muchas veces se nos olvida que lo
más importante es que sean buenos seres humanos. En el imperioso afán de hacer niños competitivos
para el futuro estamos criando y creando unas generaciones monstruosas
obsesivas con el éxito a corto, mediano y largo plazo, dispuestos a pasar por
encima de quien sea necesario para poder cumplir con los objetivos que muchas
veces son impuestos por nosotros y no tienen nada que ver con nuestros hijos.
Lo más
difícil y agotador de la maternidad y paternidad es educar. A veces después de
un día eterno de lucha por no malcriar a mis hijos quisiera unas vacaciones
donde pueda delegar esa tarea. Lo más fácil es consentir los caprichos y
negociar las pataletas con regalos, pero eso no tiene mucho sentido. Hace
algunos días mi hijo mayor llegó histérico del colegio porque estaba cansado,
lo cual puedo entender porque se había levantado a las 4:30am a jugar con el
hermano y estudió durante ocho horas, por lo tanto es normal sentirse agotado
pero no tiene ningún derecho a ser grosero. No quiso saludar al señor que abre
la puerta del conjunto, entonces me quedé parada y hasta que no se devolvió y
saludó bien no di un paso. Como es lógico ya no solo estaba bravo sino trinaba
de la ira, pero poco me afana su ira y odio momentáneo y pasajero, me preocupa más
su grosería y falta de respeto a futuro.
Vivimos
disculpando la grosería de nuestros hijos: hoy no quiere saludar porque venía
profundo y se acaba de despertar, porque le está saliendo un diente, porque
lleva ocho días con gripa, o porque acaba
de nacer el hermano. No podemos consentir la grosería de nuestros hijos
hoy y mañana exigirles que sean adultos amables. Si no es hoy cuándo los vamos
a educar? No creo que lo logremos cuando se conviertan en adolescentes
sabiondos, indiferentes y poco agradecidos con lo que los rodea. No creo que si
hoy no tienen límites y son capaces de respetar al otro, mañana puedan ser solidarios.
Debemos
encontrar un punto medio donde les exijamos de acuerdo a su edad, con pocos
discursos que se van volviendo cada vez más elaborados y mucho ejemplo. Un
domingo desayunando en un restaurante dos niños estaban jugando y el más grande
le pegó a otro. La mamá del agredido con bastante inmadurez, desde mi punto de
vista y un exceso de pucheros, fue a darle quejas a los papás del agresor.
Estos con mucha calma llamaron a su hijo e hicieron que fuera a pedir disculpas
por lo que había hecho. El agresor minutos después le decía al papá que lo
odiaba y que era lo peor del mundo. El papá sonreía con la satisfacción del
deber cumplido. Ese niño seguramente a los tres días le pegará a otro, pero sabe que tiene que asumir las
consecuencias de sus actos y no puede hacer trampa y escaparse. Evitar que
nuestros hijos les peguen a otros es una tarea imposible, hacer que asuman lo
que hicieron es una tarea ineludible.
Desde que nuestros hijos son pequeños hemos
tratado de insistirles que no están solos en el mundo y tampoco son el centro
del universo. No creo que la infancia consista en hacer lo que quieran con la
disculpa de que son niños. No creo que un niño que grita, bota la comida y
corre desesperadamente en un restaurante esté vivenciando el libre desarrollo
de la personalidad. Tiene que entender
que la gente que lo rodea merece respeto, que en el parque se puede correr y
gritar con todas las ganas posibles y ahí lo vamos a acompañar. En la teoría
todo es muy fácil, en la práctica a pesar de mucha insistencia siguen siendo
niños que se revelan y constantemente nos están probando, pero en algún momento
y el día menos pensado nuestros hijos nos sorprenden y son capaces de dejar de
pensar sólo en ellos mismos.
Totalmente de acuerdo. Soy maestra de preescolar, y vivo todos los días educando y enseñando sobre el respeto, los demás y las "formas" de convivir. ¡Que blog tan lindo! gracias por compartir!
ResponderEliminarGracias Mónica, debes saber bastante del tema. El trabajo que ustedes hacen es admirable e importantisimo
Eliminar